Erlendil
Novato
A menudo creemos que los escritores deben ser personas cultas, con un carácter formado y un trato cordial producto del trato con sus lectores y audiencia, de alguna manera, por así decir.
Reflexionando sobre esto logré distinguir distintos tipo de escritores. Por un lado está el profesional, aquel que escribe, tiene un editor, imprime ejemplares. El escritor amateur o autopublicado que se centra en la autopromoción y aquellos que escriben por escribir, sin intenciones de crear una carrera basada en este oficio.
Este último se distingue por escribir cuando le apetece, es una actividad secundaria y no le importa si no tiene tiempo de publicar en un blog o página web.
Los escritores son estereotipados; nunca un hombre o mujer de letras caerá en la vulgaridad de las palabras, siempre se vestirá elegante y tendrá recato en la sociedad, poniendo en práctica valores.
No es cierto. Los escritores son diferentes, cada uno es la suma de sus experiencias y dependen de factores socioeconómicos y de la educación que reciban. Hay quienes son arrogantes, creídos, autoritarios, egoístas, etc. La mayoría, por no decir todas esas cosas, son signos de debilidad, impotencia y miedo. Pero no significa que deban dejar de existir o ser censurados, deben escribir porque habrá quienes se identifiquen con ellos o no.
Si un autor no gusta, que no sea leído. Si es insoportable, entonces, alejarse.
Concluyó que un escritor es un artista de la creación y debe salirse de las creencias o estereotipos para ser original, para darle nuevas ideas al mundo. De nada sirve seguir las mismas reglas que nos imponen las generaciones anteriores. Quizá no podemos cambiar el mundo, pero podemos influenciarlo y para aceptar nuevas ideas, hay que ponerlas en práctica.
Reflexionando sobre esto logré distinguir distintos tipo de escritores. Por un lado está el profesional, aquel que escribe, tiene un editor, imprime ejemplares. El escritor amateur o autopublicado que se centra en la autopromoción y aquellos que escriben por escribir, sin intenciones de crear una carrera basada en este oficio.
Este último se distingue por escribir cuando le apetece, es una actividad secundaria y no le importa si no tiene tiempo de publicar en un blog o página web.
Los escritores son estereotipados; nunca un hombre o mujer de letras caerá en la vulgaridad de las palabras, siempre se vestirá elegante y tendrá recato en la sociedad, poniendo en práctica valores.
No es cierto. Los escritores son diferentes, cada uno es la suma de sus experiencias y dependen de factores socioeconómicos y de la educación que reciban. Hay quienes son arrogantes, creídos, autoritarios, egoístas, etc. La mayoría, por no decir todas esas cosas, son signos de debilidad, impotencia y miedo. Pero no significa que deban dejar de existir o ser censurados, deben escribir porque habrá quienes se identifiquen con ellos o no.
Si un autor no gusta, que no sea leído. Si es insoportable, entonces, alejarse.
Concluyó que un escritor es un artista de la creación y debe salirse de las creencias o estereotipos para ser original, para darle nuevas ideas al mundo. De nada sirve seguir las mismas reglas que nos imponen las generaciones anteriores. Quizá no podemos cambiar el mundo, pero podemos influenciarlo y para aceptar nuevas ideas, hay que ponerlas en práctica.