Avedon
Novato
No debería hablar de estas mierdas. No públicamente, pero mis textos son como una playa nudista. Quien se mete debería saber a lo que se expone, quizás piense que tiene miedo a que le vean, y su verdadero problema está en lo que le pasa por la cabeza cuando ve lo que hay en esa playa.
Soy una persona liberal. Me gusta tanto la libertad que mataría por ella, soy así de comprometido. Sí, soy una persona liberal, aunque en el sexo soy más bien conservador. En la economía no demasiado, lo justo, me quedo en el siglo XIX, como en el sexo. Pero en otros temas soy mucho más atrevido. Os voy a contar una anécdota real, de una conversación repetida a lo largo del tiempo con gente más joven que yo. Joven sin tilde, simplemente joven. Conversaciones repetidas, casi simétricas, acerca de las drogas, con chavales sin pelos en la barba, rubios casi siempre y de ojos febriles, que me repetían, "no entiendo porqué necesitas beber".
Siempre he pensado que el que critica las drogas es por que nunca ha dado con la dosis correcta. Cada droga tiene su punto, y la única manera de conocerlo es probando, varias veces. Como con el sexo, la primera vez suele ser una mierda. En mi caso esa afirmación se cumple a rajatabla.
¿Existe algo mejor que esos cinco minutos después de hacer el amor?, siempre y cuando estemos en el lugar adecuado con la persona adecuada, claro. Lo mismo ocurre con las drogas.
Hace unas semanas hablé sobre cómo la literatura abre una puerta a otro mundo. Bien, las drogas abren puertas a una parte de nosotros a la que habitualmente no tenemos acceso. No tiene por qué ser una parte mejor de nosotros, pero es una parte a la que no tenemos acceso a diario. Allá cada uno con sus puertas y sus cerraduras, todos hemos visto cómo nuestros amigos cambian después de beber. No suele ser agradable.
Cualquier ejercicio de prohibición representa un intento de clausurar esas puertas. Quizás no sea bueno abrirlas, pero ¿cómo lo sabremos si nos lo impiden? ¿Es mejor ser una persona predecible, controlada, productiva y manejable? Sí, se puede gestionar su impacto en el mundo. Se puede cuantificar el daño y planificar. Se puede medir. Se puede controlar.
Me gustaría cuantificar cuánto de nosotros hay oculto tras lo que vemos o incluso percibimos y dar una cifra, pero sería una mentira fácil. Quizás lo que no vemos de nosotros tras esas puertas no sea algo hermoso, pero es algo que nos pertenece. Esconderlo no hará que sea más bonito. Le crecerán los pelos. Las uñas y la mala ostia. Dejémoslo salir, aireémoslo. Quizás necesite un abrazo.
Todos guardamos dentro alguien repugnante, eso es un clásico y esperabas oírlo, ¿verdad?
Pero detrás de ese ogro, hay otra cosa. Un ser débil, sin ojos ni oídos, porque es demasiado sensible. Su existencia se basa en soñar, cualquier otra cosa le hará daño. No ve, no escucha, nunca ha acariciado una piel que se prestara a ello. Nunca respiró un amanecer de primavera. Jamás dejó que su boca se secara para no perder la esencia de algo efímero en ella. Sólo sueña. Sácalo y contémplalo. Si tienes suerte, verás la belleza pura, esa que se muestra sin saber que la están observando. Basta y descuidada. Quizás ocurra y explotes en lágrimas de repente al entenderla, al saber que eres tú. Solo y en silencio, tú y tus lágrimas.
Si puedes, guardarás con cuidado a ese ser de. Lo taparás detrás del ogro y seguirás complicando las ecuaciones con más y más variables. Lo taparás todo con inteligencia y logros. Lo ensuciarás con errores y si tienes suerte, volverás a olvidar quién eres.
Para eso sirven las drogas, para de vez en cuando, recuperar la cordura.
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De antemano pido disculpas, no está apenas corregido. Agradezco cualquier corrección.
Soy una persona liberal. Me gusta tanto la libertad que mataría por ella, soy así de comprometido. Sí, soy una persona liberal, aunque en el sexo soy más bien conservador. En la economía no demasiado, lo justo, me quedo en el siglo XIX, como en el sexo. Pero en otros temas soy mucho más atrevido. Os voy a contar una anécdota real, de una conversación repetida a lo largo del tiempo con gente más joven que yo. Joven sin tilde, simplemente joven. Conversaciones repetidas, casi simétricas, acerca de las drogas, con chavales sin pelos en la barba, rubios casi siempre y de ojos febriles, que me repetían, "no entiendo porqué necesitas beber".
Siempre he pensado que el que critica las drogas es por que nunca ha dado con la dosis correcta. Cada droga tiene su punto, y la única manera de conocerlo es probando, varias veces. Como con el sexo, la primera vez suele ser una mierda. En mi caso esa afirmación se cumple a rajatabla.
¿Existe algo mejor que esos cinco minutos después de hacer el amor?, siempre y cuando estemos en el lugar adecuado con la persona adecuada, claro. Lo mismo ocurre con las drogas.
Hace unas semanas hablé sobre cómo la literatura abre una puerta a otro mundo. Bien, las drogas abren puertas a una parte de nosotros a la que habitualmente no tenemos acceso. No tiene por qué ser una parte mejor de nosotros, pero es una parte a la que no tenemos acceso a diario. Allá cada uno con sus puertas y sus cerraduras, todos hemos visto cómo nuestros amigos cambian después de beber. No suele ser agradable.
Cualquier ejercicio de prohibición representa un intento de clausurar esas puertas. Quizás no sea bueno abrirlas, pero ¿cómo lo sabremos si nos lo impiden? ¿Es mejor ser una persona predecible, controlada, productiva y manejable? Sí, se puede gestionar su impacto en el mundo. Se puede cuantificar el daño y planificar. Se puede medir. Se puede controlar.
Me gustaría cuantificar cuánto de nosotros hay oculto tras lo que vemos o incluso percibimos y dar una cifra, pero sería una mentira fácil. Quizás lo que no vemos de nosotros tras esas puertas no sea algo hermoso, pero es algo que nos pertenece. Esconderlo no hará que sea más bonito. Le crecerán los pelos. Las uñas y la mala ostia. Dejémoslo salir, aireémoslo. Quizás necesite un abrazo.
Todos guardamos dentro alguien repugnante, eso es un clásico y esperabas oírlo, ¿verdad?
Pero detrás de ese ogro, hay otra cosa. Un ser débil, sin ojos ni oídos, porque es demasiado sensible. Su existencia se basa en soñar, cualquier otra cosa le hará daño. No ve, no escucha, nunca ha acariciado una piel que se prestara a ello. Nunca respiró un amanecer de primavera. Jamás dejó que su boca se secara para no perder la esencia de algo efímero en ella. Sólo sueña. Sácalo y contémplalo. Si tienes suerte, verás la belleza pura, esa que se muestra sin saber que la están observando. Basta y descuidada. Quizás ocurra y explotes en lágrimas de repente al entenderla, al saber que eres tú. Solo y en silencio, tú y tus lágrimas.
Si puedes, guardarás con cuidado a ese ser de. Lo taparás detrás del ogro y seguirás complicando las ecuaciones con más y más variables. Lo taparás todo con inteligencia y logros. Lo ensuciarás con errores y si tienes suerte, volverás a olvidar quién eres.
Para eso sirven las drogas, para de vez en cuando, recuperar la cordura.
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De antemano pido disculpas, no está apenas corregido. Agradezco cualquier corrección.